Walberto Alvarez de Castro (capitulo 8º)
Salío del trabajo, Dalmacio tenía muchas posibilidades de ser el culpable, en esas estaba, cuando la vio, era rubia,tirando a pelirroja, delgada, pero con excelete figura, un rostro sereno, pero dinámico, labios finos , ojos super expresivos, no sé, algo tenía que trastornó inmediatamente a Walberto.
Aun siendo timido, siempre habia tenido una gran facilidad para entablar conversación , el viaje hasta casa no era muy largo, el autobus tampoco el lugar idoneo, pero.....
Habian pasado casi dos horas, y ahora sentados en una cafetería del Espolón, todabia seguian hablando, era increible, una tia divertida e inteligente, entendía sus chistes, se reía de sus ocurrencias y en muchos aspectos estaba de acuerdo con él.
Me ha encantado conocerte Ana, nos veremos otro día?
Claro!, cojo el autobus a la misma hora de lunes a viernes.
Se sintío feliz, habia sido una tarde genial, solo deseaba que ella, pensara lo mismo.
Ricardo



