Martes de insomnio
Eran las dos de la madrugada, y de repente, los ronquidos impresionantes de mi mujer me despiertan, era imposible soportar esos increibles ruidos nasales, su respiración arritmica y el sonido atroz crearon en mi, una sensacion de desasosiego tal , que pensé en asesinarla, ahogarle con la amoada, empujarle con todas mis fuerzas, de todo pasó por mi mente, al final, decidido a terminar con tremendo suplicio, prendí la luz de mi lamparita y busqué los tapones para los oidos.
Cuando me hayaba en este menester, ella , incorporandose levemente , me dijo: "Por favor mi vida, apaga que no puedo dormir y mañana tenemos que madrugar!!!!"
Me puse los artilugios insonorizantes, cerré los ojos y traté de conciliar el sueño, todavia con el arrepentimiento de no haber hecho cualquiera de las cosas que en un principio pensé.
Ricardo



